Este dúo reúne dos ingredientes emblemáticos de la cocina romana. El guanciale es un embutido curado elaborado a partir de la papada del cerdo, caracterizado por su alto contenido de grasa noble, textura firme y sabor intenso, ligeramente especiado. El Pecorino Romano DOP, queso de oveja de pasta dura y maduración prolongada, aporta un perfil salino, potente y persistente. Juntos ofrecen equilibrio, profundidad y autenticidad, siendo esenciales en recetas tradicionales y en propuestas gastronómicas de alto nivel.